Sábado , septiembre 23 2017
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5 cosas que nos han gustado de ‘Luke Cage’

Una lista de razones para disfrutar con el 'soul brother' más cachas de Marvel y Netflix

Las discusiones sobre su calidad se adivinan tan grandes y tan duras como los músculos de Mike Colter: ya nos estamos preparando para los debates sobre si ha superado a Jessica Jones, si la iguala o si queda por debajo de ella. Pero, tras haber visto Luke Cage, podemos decir que Marvel Netflix han vuelto a entregar una serie muy interesante y muy digna de análisis. De esta manera, como nosotros somos fans del superhéroe más nigga de la Casa de las Ideas desde que lo vimos por primera vez en una viñeta, hemos sacado tiempo para ofrecerte los cinco aspectos más positivos que hemos encontrado tras devorar sus capítulos. Échales un vistazo, y dinos si estás de acuerdo o si nos deseas una larga estancia en la prisión de Seaview.

El héroe

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Cuando el dibujante John Romita y el guionista Archie Goodwin se lo sacaron de la mollera en 1972, Luke Cage fue un héroe cuyas raíces se hallaban en el cine. Concretamente, en esas películas blaxploitation, como Las noches rojas de Harlem, cuyos héroes se ajustaban a parámetros muy concretos: estética y vitalmente arraigados en el gueto, combatían el crimen bajo sus propias normas (porque la justicia de los blancos rara vez iba a ayudarles en nada) y, además, resultaban unos auténticos terremotos sexuales, ‘triunfando’ a diestro y siniestro con señoritas espectaculares. Aunque, con el tiempo, Cage haya dejado de lucir aquel copioso pelo afro, podemos decir que su serie sigue atenta a esas influencias primigenias, para seguirlas… y también, a veces, para deconstruirlas. En esto último, la interpretación de Mike Colter ayuda mucho, la verdad.

Los villanos

Mahershala-Ali-Cottonmouth-Luke-Cage

Nunca nos cansaremos de repetirlo: un superhéroe sólo mola si su archienemigo está a la altura. Algo que hemos recordado mucho, y para bien, viendo las colaboraciones de Marvel y Netflix. De este modo, si Daredevil tuvo a Wilson Fisk Jessica Jones Kilgrave, Cage tiene a Cottonmouth (Mahershala Ali) Diamondback (Erik LaRay Harvey), dos villanos de nombre ofidio que no podrían ser más diferentes salvo por el hecho de que ambos acongojan. Todo un señor (del crimen) el primero, con sus trajes a medida, su foto de Notorious B.I.G. en casa y sus vetas de locura psicótica, y toda una bestia asesina el segundo, incluyendo una treta letal que podría poner en apuros incluso a un hombre a prueba de balas. Dar más pistas sería caer en spoilers, pero aseguramos que ellos son una buena razón para que esta serie guste.

Las chicas

misty

Efectivamente: aquí toca hablar de nuevo de esa Rosario Dawson que se perfila como una piedra angular del universo Marvel-Netflix. La idea de que tenga una serie para ella sola, o de que haga cameos en las películas del estudio (el Spider-Man de Tom Holland, por ejemplo, tendría en ella una valiosa aliada cuando sus enemigos lo descalabren), nos resulta cada vez más apetecible. Pero aquí también tenemos que hablar de otra mujer cuya personalidad reina en la serie: la Misty Knight de Simone Missick. Hablamos de una sagaz detective afroamericana que, en su momento, fue la respuesta de Marvel a Cleopatra Jones Foxy Brown, y que aquí recibe una actualización de campanillas (la cual, por desgracia, le ha obligado a dejar a un lado su pelazo y sus pantalones de campana). Por otra parte, tengamos muy presente a Misty, porque es probable que volvamos a verla en Iron Fist. Y no sólo a ella: teniendo en cuenta esos anuncios en los que una tal Collen Wing se ofrece como profesora de artes marciales, lo mismo próximamente tocará repasar la carrera de las Hijas del Dragón…

La música

Volvemos a la blaxploitation para recordar una cosa: Isaac Hayes, el primer compositor e intérprete afroamericano que ganó un Oscar, recibió su estatuilla a la Mejor Canción Original por Las noches rojas de Harlem. Ítem más: el cine afro de los 70 rara vez destacaba por su calidad fílmica, pero sí por tener bandas sonoras apabullantes. Sumemos a eso la importancia de la música en la cultura negra de EE UU, y entenderemos por qué, en algunos momentos, Luke Cage parece casi un musical. Aparte de las actuaciones en el club Harlem Paradise (que permiten ponerle música diegética a muchas escenas de acción) y de los easter eggs (cada capítulo, sin ir más lejos, le debe su título a una canción del mítico dúo de hip hop Gang Starr), la BSO de Ali Shaeed Muhammad (ex miembro de los raperos A Tribe Called Quest) y de Adrian Younge rebosa de sonidos, desde el jazz más añejo al funk más sudoroso.

Harlem

harlem

Tras todo lo que ya hemos explicado, queda por apuntar una de las virtudes más escondidas de Luke Cage para un espectador europeo: tomada desde cierto ángulo, esta serie es casi un curso condensado de cultura afroamericana. Y no sólo por la música, aunque esta importe mucho, o por esas charlas sobre baloncesto en la barbería de Pop (Frankie Falson). Los interesados en el tema gozarán de lo lindo con referencias políticas, centradas en la historia de cómo un barrio próspero, sede de una clase media ilustrada y racialmente orgullosa, acabó convertido en un pozo infernal a base de recortes sociales. Y, sobre todo, en sus homenajes a los grandes escritores negros de novela policíaca, desde Chester Himes Walter Mosley. Por no hablar del hecho de que, tal y como está el patio de la brutalidad policial al otro lado del Atlántico, “este es el momento perfecto para que haya un negro a prueba de balas en América”.

Fuente | cinemania.es

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